
Israel ha advertido a Estados Unidos de que se prepara para atacar las instalaciones nucleares de Irán de forma inmediata, quizá esta misma primavera, una vez convencido de que será imposible impedir por otros medios que el régimen islámico construya una bomba atómica en el plazo de un año. La Administración norteamericana, según distintas fuentes, está aún calculando su reacción y tratando de mantener el control de los acontecimientos, aunque está dispuesta a actuar militarmente si es necesario.
“Tenemos todas las opciones sobre la mesa y estamos preparados para responder si tenemos que hacerlo”, dijo el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, que previamente había advertido [de] que existe “una alta probabilidad” de que Israel actúe antes del verano.
El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ha amenazado a EE UU con una fuerte reacción en el caso de que ese ataque se produzca finalmente. […]
Como siempre, cuando los medios de manipulación (entre los que destaca ‘El País’) tratan este asunto, el agredido es el que “amenaza”, mientras que el agresor a lo sumo “advierte”... LEx
Hay que considerar, por último, la repercusión política de una iniciativa tan arriesgada en pleno año electoral. Para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien nunca ha tenido buenas relaciones con Barack Obama, es más sencillo influir sobre el presidente cuando este tiene sobre sí el peso de unas elecciones en noviembre que después de ser reelegido. Por lo que respecta a Obama, no existe una opción claramente favorable. Tanto un ataque como la pasividad pueden suponer ventajas e inconvenientes, aunque una acción militar siempre es, por naturaleza, un paso plagado de incertidumbres.
Así de fríamente se exponen las conveniencias o inconveniencias electoreras de masacrar a un pueblo. LEx






















