Patrick MignardRebelión, 21.11.11
La última peripecia griega, que consiste en ignorar la opinión del pueblo con respecto a las determinaciones de unas políticas de las cuales es el primer concernido, no es un error ni un paso en falso debido a la precipitación impuesta por la crisis financiera.
El episodio irlandés para imponer al pueblo su entrada en Europa y el episodio del Tratado Constitucional Europeo impuesto a los franceses por la vía parlamentaria, cuando lo habían rechazado en referéndum, forman parte de una lógica política que en la actualidad tiende a convertirse en una práctica habitual.
[…] Tras la Segunda Guerra Mundial […] las condiciones de valorización del capital se internacionalizaron, desbordaron las fronteras protectoras de los «Estados-naciones», abrieron el camino a la desregulación financiera e hicieron oscilar al capital de un «capitalismo industrial» a un «capitalismo financiero», es decir, a las actividades financieras abastecedoras de beneficios nunca antes conocidos. Por lo tanto es lógico que la economía real, la de las empresas y los hogares, se haya convertido, de alguna forma, en la variable de ajuste de la economía financiera, la de los mercados financieros. […]
El papel de árbitro del Estado, tradicional en el Estado-nación de la época del capitalismo industrial casi ha desaparecido. Solo prima el interés del capital, ahora globalizado.
Los asalariados marginados, pulverizados y debilitados en una relación de fuerzas desfavorable, ya están a merced de las exigencias de los actores financieros de la economía. Así, sus derechos sociales, poco a poco, se van recortando. […]
Eso que llamamos democracia se basa en una situación en la cual la sociedad ofrece condiciones de existencia más o menos aceptables a los trabajadores, pero todavía tienen un empleo, un ingreso, y pueden reivindicar, luchar para mejorar sus condiciones de vida. […] Los trabajadores ya no tienen enfrente a patrones de carne y hueso, sino a entidades abstractas e inaprensibles: los mercados. […]
El poder político cada vez se acomodará más en los principios que proclama: si el pueblo no vota como debe… soslayará la opción de los votantes con la ayuda de la política: por ejemplo el Tratado Constitucional en Francia o la presión de los dirigentes europeos para evitar una consulta popular en Grecia con respecto al programa europeo que le imponen. […] Estamos asistiendo a una auténtica desviación de la legitimidad.
Una desviación tanto más simple de justificar en cuanto que siempre se puede explicar que «los representantes del pueblo expresan la voluntad de éste así que realmente no es necesario consultarle». Una desviación tanto más fácil de llevar a cabo en cuanto que los dirigentes saben que el pueblo no tiene ningún medio de presión, ninguna organización, ninguna perspectiva fuera de las instituciones… y que participa, a falta de algo mejor y por miedo a lo desconocido, en la mascarada electoral que bloquea todo. […]
La llegada al gobierno griego de miembros de un partido de extrema derecha (tres secretarios de Estado)… ¿No les recuerda algo? […] En nombre de imperativos económicos y financieros calificados de inevitables y «naturales»… y con la mejor voluntad «democrática» del mundo, se termina instaurando y aceptando un sistema político totalitario. […]
En las cabezas y en la calle ya es demasiado tarde para dar marcha atrás. La salida de esta pesadilla generalmente cuesta muy cara. […]
En mayo de 2001 nacía LaExcepción.com, cuyo lema es: “Una respuesta al totalitarismo emergente”. Muchos verían este enfoque excesivamente catastrofista o “apocalíptico”. La dinámica mundial viene confirmando esas terribles predicciones. Este artículo, que extractamos, se centra en la dimensión económica; si a ello unimos la deriva totalitaria de las dimensiones militar-imperial, religiosa, ética, tecnológica… el panorama todavía es más desalentador. Pero estaba predicho, y tiene solución. LEx



























El Mundo, 7.3.11 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha decretado el restablecimiento de las comisiones militares, que había suspendido al comienzo de su mandato, para juzgar a ciertos presos retenidos en Guantánamo. 