
El Gobierno adelantará en 2008 a la Conferencia Episcopal 153 millones de euros para financiar las 69 diócesis y 22.700 parroquias de la Iglesia romana en España. Lo anunció ayer el vicesecretario de Asuntos Económicos episcopales, Fernando Giménez Barriocanal. Es parte de una campaña en la que los obispos publicitan el nuevo sistema de financiación pactado con los socialistas. Este fin de semana el Gobierno comprobó en Roma que los acuerdos económicos no suelen aplacar las críticas episcopales en materia doctrinal.
La campaña de los obispos se llama Xtantos (www.portantos.es) y es una explicación de los mecanismos de los que se sirve el catolicismo español para sostenerse. Supone, además, una exaltación del acuerdo sobre la financiación estatal que reciben mediante la X que los contribuyentes pueden poner en el impreso de su declaración (IRPF).
El nuevo acuerdo incrementa en un 34% la asignación tributaria de las personas que pongan esa X -hasta ahora el 0,52%; el 0,70% a partir de este año-. Además, asume la renuncia de los prelados a autofinanciarse algún día, logrando de este Gobierno lo que los anteriores -de UCD, PSOE y PP- no quisieron concede a la Conferencia Episcopal.
También tienen los obispos el compromiso de los socialistas de renunciar a cambio alguno en los Acuerdos firmados en Roma en 1979. José Luis Rodríguez Zapatero lo reiteró el domingo en un mitin en Fuenlabrada (Madrid). Algunos de los asistentes le reclamaron a gritos: "Concordato, revisar el Concordato", y el presidente replicó con una sonrisa: "Dejemos temas tan complejos".
La casualidad ha hecho coincidir la campaña recaudatoria de los obispos con un nuevo viaje a Roma de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa de la Vega, la persona que más ha trabajado para frenar cambio alguno en lo concordado por España y el Vaticano en 1979. […]
Este gobierno mantiene y amplía los privilegios de la ICR en España, que no sólo se concretan en la financiación y los acuerdos de 1979, sino también en la situación de la asignatura y los profesores de religión católica financiados con fondos públicos y en las atenciones permanentes del ejecutivo con la jerarquía española y vaticana. A pesar de ello, continúa el discurso agresivamente victimista de los obispos y sus medios afines, quienes acusan al gobierno de “echar a Dios de la vida pública" y de “descristianizar” España. LEx
























