Rosa Montero, El País Semanal, 2.10.11 Pocas cosas me parecen tan irritantes como los concursos de misses. Tan bobamente machistas, tan antiguos, tan cursis, tan cutres por debajo del recargado oropel y la purpurina. Son la apoteosis de la falsedad, empezando por los diamantes de culo de vaso que adornan las coronas y terminando por los supuestos valores que encarnan las muchachas: ya saben, esa tontuna de hacerles repetir en el escenario “lo que yo más deseo es la paz en el mundo”, mientras sacan caderita y pestañean muy lánguidas. Por no mencionar que estas supuestas bellezas naturales están cada día más recauchutadas, con las narices remodeladas, los pechos inflados con prótesis de silicona, los glúteos apuntalados quirúrgicamente y las carnecillas pespunteadas por todas partes.
Pero la realidad, claro, es relativa, y basta con cambiar de perspectiva para verlo todo muy diferente. Hace un par de semanas se celebró en Brasil la final de Miss Universo. […] Me acordé de otra chica de Ucrania que también fue miss o quiso serlo. Se llamaba Katya Koren, tenía 19 años, era musulmana y participó en un concurso de belleza en la región de Crimea. Quedó la séptima. Poco después su cadáver apareció chamuscado en un bosque: un grupo de chicos musulmanes la habían lapidado y quemado por entrar en un certamen de este tipo. Detuvieron a tres jóvenes; uno de ellos, de 16 años, se mostró orgulloso de haber aplicado la sharía a una pecadora semejante. […]
De modo que Katya fue una mártir del progreso, del feminismo y de la libertad por el mero hecho de querer ser miss. Y no es sólo su caso: en la última década, los concursos de belleza se han convertido en una punta de lanza de la lucha por la modernización en las sociedades más fanatizadas del islam. […] En fin, hoy vemos a esas misses de sonrisas blanqueadas y trajes horribles y nos parece todo un montaje banal y ridículo, pero lo cierto es que hasta conseguir llegar a esa ridiculez ha habido siglos de luchas sociales. Que esas chicas estén hoy en un escenario en bañador ha costado mucho sufrimiento y mucha sangre. Es extraordinario lo despacio que avanza el mundo y lo fácil que es perder en un momento los pequeños avances conseguidos por generaciones de héroes. […]
El artículo empieza fenomenal, pero a continuación Montero incurre en un error: desde luego, el salvajismo de esos islamistas supone un brutal atentado a la libertad; pero no por ello hay que deducir que los concursos de misses, esclavizadores de la mujer, puedan contribuir a liberarlas (ver ¿Igualdad para las que discriminan? LEx



















El Mundo, 7.3.11 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha decretado el restablecimiento de las comisiones militares, que había suspendido al comienzo de su mandato, para juzgar a ciertos presos retenidos en Guantánamo. 




